Situaciones ficticias, pero reales para la reflexión

estudiar_1Arturo, de 12 o 13 años,  acaba de llegar a casa después de una jornada agotadora en el colegio. Son las dos y media de la tarde y tiene un hambre ¨canina¨. Como siempre su madre, que a esa hora se encuentra trabajando, le ha dejado preparado sobre la mesa de la cocina los platos, el tenedor, la cuchara, el vaso, la servilleta, con lo que solo tendrá que calentar en el microondas la comida ya preparada. Una vez servida se va al sillón de la sala y aprovechará, mientras come, para ver ¨ Sálvame¨ un programa de mayores, que, como esta solo, su padre está también a esa hora en su trabajo y su hermano pequeño en la guardería, no tiene ocasión de ver en circunstancias normales.

Una vez termina y coloca los utensilios en el fregadero, retorna al sillón para descansar un poco antes de empezar a hacer la tarea y estudiar unas lecciones de matemáticas pues tiene un examen al día siguiente. De repente se despierta sobresaltado. Son ya las cuatro y media y a las cinco empieza su entrenamiento, por lo que coge la bolsa que su atenta mamá le ha dejado preparada y se dirige a la cancha de baloncesto, donde descarga un poco de su adrenalina y se divierte hasta las siete de la tarde, hora en que su madre le tiene citado en la puerta del polideportivo para recogerlo rápidamente ya que a dicha hora es imposible aparcar.

Antes de ir a casa, su madre le dice que tiene que pasar por Alcampo para comprar alimentos, por lo que entre aparcar, comprar y regresar a casa, Arturo llega a las nueve de la noche. Inmediatamente se va a la ducha y cena, esta vez acompañado de su madre y hermano menor.

Una vez termina de cenar y mientras su madre prepara la comida, ropa, etc, para el día siguiente, Arturo ve un ratito la tele y se acuerda que al día siguiente tiene el tan temido examen, por lo que va a su dormitorio y se pone a releer los números, pero el cansancio puede mas que él y a las diez y media ya no puede mas, y se acuesta, siempre con el convencimiento de que al día siguiente va a tener suerte y contestará, de seguro, para, al menos aprobar, lamentándose de que no ha tenido tiempo de jugar un ratito con la Play Station ni en el ordenador. Pero no importa, ya lo hará los días que no tiene entreno o bien el fin de semana. Su madre muy ocupada con las labores del hogar y su padre, viendo en esos momentos un partido del Barça, ni se han percatado de ello.

Unos días después cinco suspensos y solución de sus padres, dejar de practicar deporte como castigo.

 

Culpables.- Según sus padres, el baloncesto, por lo que no irá mas a entrenar ni jugar y se quedará en casa por la tarde (Arturo contento y haciendo realidad el dicho de que “no hay mal que por bien no venga” podrá jugar en el ordenador o la Play y se lo pasará bomba.

Según los sindicatos.- La consejería de Educación por las malas condiciones de las estructuras y lo poco incentivados que están los profesores económicamente.

Según la consejería de Educación.- Los profesores por su mala, salvo honrosas excepciones, profesionalidad.

Según los profesores.- El sistema social actual, la Consejería, etc.

Según Arturo.- Le da igual quién sea el culpable de sus suspensos. El vive al día y ya aprobará en un próximo examen y, si no, repetirá curso que tampoco esta nada mal y tiene sus ventajas.

Según el que les cuenta: La culpa, tal vez la tengamos todos, pero, desde luego, el deporte en absoluto.

 

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