Respeto

mafaldamiguelito copia 2Respeto. Esa es la clave del deporte. Del deporte a todos los niveles, desde el que ejerce una persona anónima, de manera individual cuando se calza unas zapatillas de running y recorre las calles de su pueblo hasta Cristiano Ronaldo, sea merecedor o no del Balón de Oro.

El respeto debe estar implícito en las reglas del juego, de todos los juegos. Respeto que debe ejercer el deportista, el árbitro, el entrenador, los presidentes de los clubes… y los aficionados. Cuando este valor se pierde, cuando las formas se convierten en acciones “informes” el deporte deja de serlo y se transmuta en el patio de un mercado sin ley, en el que todos quieren trapichear y sacar beneficio por las artes más viles.

Todos los fines de semana cientos, miles, de niños disputan partidos de baloncesto, de fútbol, de balonmano, competiciones de vela, carreras de atletismo, de gimnasia rítmica, de artes marciales en esta isla y en cualquier lugar de la geografía española. Y cada vez más, las instituciones se han ido dando cuenta de que algo está fallando en estos encuentros, en lo que se denomina deporte de base. En gran medida, el error, el fallo del sistema, radica en una sola cosa: la falta de respeto.

La de los jugadores para con los árbitros, la del árbitro cuando no corrige ni enseña sino impone el reglamento, sin dialogar ni justificar. La falta de respeto del entrenador con el jugador a quien retira del campo con un insulto y no “le choca la mano” al llegar al banquillo. Pero también la falta, la grandísima falta de respeto de los padres que se parapetan en las gradas y gritan enfervorizadamente lanzando insultos y descalificaciones a los jugadores que se deben enfrentar a sus hijos.

¿Se ha perdido el juicio en esta sociedad? El deporte, esa actividad que nos realiza como seres sociales, que nos enseña valores fundamentados en el sacrificio y la ilusión, en la competitividad y la camaradería, no puede funcionar de manera aislada, es decir: para poder jugar un partido, y ganarlo es indispensable que frente a nosotros haya otro equipo. Qué estupidez ¿verdad? Qué estupidez escribir algo que todo el mundo sabe, pero que parece olvidar desde que suena la bocina y el balón empieza a rodar, cuando desprecian, insultan, agreden verbalmente (y a veces hasta físicamente) al que viste de otro color, simplemente por esa condición.

Si no se respeta, el deporte no sirve de nada. Si no hay respeto ¿qué hacemos aquí? ¿qué queremos enseñar a nuestros hijos? ¿a insultar a voz en grito? ¿a descalificar todo lo que hace el entrenador? ¿a reírse de su actitud desde la grada? ¿a maldecir a los árbitros?

Estas son las reglas de juego- al menos en el baloncesto, disciplina que nos atañe-: dos equipos, dos entrenadores, diez, quince o veinte jugadores. Un reglamento. Pero más allá de todo eso: personas con sentimientos. Que lo harán mejor o peor, de manera simple o extraordinaria, pero que por la propia condición de deportistas lo intentarán hacer siempre lo mejor posible. Los que visten nuestra camiseta y los que se ponen en frente. Si no respetamos a las personas, si no pensamos poniéndonos antes en la piel del otro, no hay sitio para nosotros en el deporte.

Si no muestras respeto, el deporte no es lo tuyo, ni lo de tu hijo.

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