Esteban Padilla y Pedro Ortiz, trabajando con los más pequeños

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Esteban Padilla y Pedro Ortiz tienen el difícil cometido de hacerse cargo de los jugadores más pequeños que visten la camiseta Sani. Se trata de las escuelitas, que aún no participan en competiciones oficiales y que quizá aún vivan el baloncesto más como un juego, como un divertimento, que como un deporte.
Esteban está vinculado al Sani desde que tenía seis años y Pedro desde que tenía 10. Si bien Esteban ha trabajado más en el banquillo, ayudando a Pablo Hernández con la generación del 2004, de delegado con Juanma y Josema en los cadetes del 99, Pedro lo ha hecho más en el ámbito social, como monitor en el Campus Sani y como speaker en el Torneo Cadete. Esteban estudia un ciclo superior de actividades físicas y deportivas en el IES La Guancha, y Pedro trabaja en la empresa de Gestión Ambiental Bencomia. Han charlado con la web del Sani, y de sus respuestas se puede sacar la conclusión de que los más pequeños están en buenas manos.


¿Es más difícil o más fácil entrenar con niños tan pequeños?
Esteban: -No creo que sea más o menos difícil que entrenar cualquier otra categoría, sino que las cosas que hay que enseñar son diferentes. Es cierto que a veces cuesta mantener atentos a tantos niños durante una hora y media, pero que hagan más o menos caso depende del entrenador y de las actividades que este tenga preparadas.
Pedro: Normalmente trabajo con niños de todas las edades y creo que es fácil. Cuando ves esas caras y su evolución con el paso de los meses piensas que todo esfuerzo vale la pena.

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¿Se portan bien?
Esteban: Sí, no puedo quejarme de nada. Siempre hay algún niño un poco más nervioso que el resto, que le cuesta más prestar atención, pero, en general, se portan muy bien.
Pedro: Además, con el paso de los meses han ido mejorando su actitud notablemente.
¿Están ilusionados con el baloncesto?
Esteban: Desde luego que sí. Su ilusión y sus ganas son las que hacen que cada día esté yo en el colegio, ellos siempre tienen ganas de divertirse y de pasarlo bien. Verlos llegar al colegio cada tarde con una sonrisa gigantesca es algo increíble.
Pedro: La gran mayoría de los niños están entusiasmados con este deporte, me sorprende ver como mandan a callar a sus compañeros para escuchar nuestras explicaciones.

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¿Cómo plantean los entrenamientos?
Esteban: Hacemos juegos enfocados al baloncesto y al desarrollo de sus capacidades motrices. Nosotros queremos que los niños se diviertan, que aprendan baloncesto, pero también estamos formando personas y nunca debemos olvidarnos de esto, por lo que educarlos en un clima positivo, de cooperación, de amistad, de humildad, es también una de las tareas de los entrenadores, por no decir la más importante o la principal.
Pedro: Sí, los planteamos de una manera didáctica, de manera que ellos se sientan más que participes; nuestra idea es relacionar el baloncesto con juegos educativos y que no suelten el balón desde el principio hasta el fin del entrenamiento.
¿Qué tal en las concentraciones? ¿qué es lo más ilusionante de verlos saltar a la cancha con el equipaje, que a la mayoría le queda grandísimo?
Esteban: En las concentraciones genial. El objetivo es que ellos se diviertan, conozcan a otros niños, y que poco a poco se vayan enganchando más y más al baloncesto. Verlos jugar es maravilloso, desde ellos que juegan hasta los que están en la grada se lo están pasando en grande y eso hace que las concentraciones tengan algo especial.
Pedro: Las concentraciones son una idea brillante. Los niños, desde que le das el papel de la convocatoria en el entrenamiento, ponen en sus caras esa ilusión de sentirse protagonistas colectivamente. Con lo que más me quedo es con su cara de ilusión y de ansias de correr en cualquier cancha.

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¿Cómo es la actitud de los padres?
Esteban: Siempre están ahí para echar una mano en cualquier cosa, casi siempre van a ver los entrenamientos y eso se agradece, genera un clima que favorece el crecimiento de los niños. Qué mejor ejemplo para un niño que su padre o su madre.
Pedro: Sí, en general es muy buena, estamos muy agradecidos. Llevan a los niños a los entrenos y concentraciones y somos conscientes del esfuerzo que eso supone.
Los niños son súper imaginativos y espontáneos ¿Puedes aguantar la risa en algunas situaciones?
Esteban: Para nada, lo raro es que haya algún entreno en el que no suceda algo gracioso. Además, una sonrisa del entrenador transmite muchísimas fuerzas y ganas a los jugadores, debería ser normal en cualquier categoría ver que el entrenador genera ese momento de risa.
Pedro: Aguantar la risa es imposible, tanto en entrenamientos como en partidos tengo anécdotas como para escribir un libro.

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¿Qué es lo más importante para ustedes como coaches con niños tan pequeños?
Esteban: Que disfruten con el deporte, que sean felices viniendo a los entrenos.
Pedro: Para mí lo más importante es que sean felices, y si puedo, cada día enseñarles un poquito de baloncesto, mucho mejor.
¿Cómo viven ellos el baloncesto?
Esteban: Siempre quieren ganar, ser los que más meten, los que más corren, y eso es lo mejor, porque ahí es cuando los entrenadores debemos entrar en acción y enseñarles que ganar o ser el mejor no es lo más importante, tenemos que disfrutar y pasarlo bien todos juntos.
Pedro: Lo viven de una manera sorprendentemente buena. Tanto es así que invito a los mayores del Sani a que los observen por un momento porque pueden aprender muchas cosas de ellos en muchos aspectos, tanto deportivos como partirse la cara por un balón. O no educativos como darse un abrazo con los compañeros y estar riendo entre ellos todos juntos.

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¿Creen que seguirán en este camino deportivo?
Esteban: Nunca se sabe. Tienen que probar cosas, como en la vida. Espero que no hagan como yo y se centren solo en un deporte, en la variedad está la riqueza y si comenzamos a limitar al niño desde tan pequeño vamos a frenar su desarrollo, tanto como persona como deportista.
Pedro: Tienen maneras de buenos jugadores. Les queda mucho que trabajar pero yo apuesto que saldrán dos generaciones que darán mucho que hablar.
Cuando acabas los entrenamientos y se van a casa, ¿cuál es la valoración personal del trabajo realizado?
Esteban: Si todos salimos contentos, con una sonrisa del entrenamiento, significa que todo ha ido bien.
Pedro: Mi valoración es buena pero siempre que llego a casa me voy con una tarea para el siguiente enteramiento porque, como mis niños, creo firmemente que debo crecer como entrenador para poder ofrecer a ellos y al club que represento lo mejor de mí.

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