Pablo Hernández: “no hay mayor satisfacción que poder ver la progresión personal y deportiva de tus jugadores”

29032014Leo-14En este recorrido que estamos haciendo por la visión de los entrenadores del Club, le toca el turno a Pablo Hernández, un futuro maestro que dedica gran parte de su tiempo al baloncesto. Pablo valora su actividad con los niños para la web del Sani.

Estás en periodo de formación para ser maestro de primaria ¿es verdad? ¿qué tiene que ver el deporte con la educación en los primeros años?

Sí lo estoy y es una de las mejores decisiones que he tomado. Aparte de las prácticas universitarias, tres tardes a la semana entreno a un grupo de niños de 9 años (3º de Educación Primaria) y todas las experiencias hasta ahora vividas son muy positivas, intento aplicar con ellos muchas de las cosas que aprendo en el grado.

Tiene mucho que ver, los primeros años de formación educativa del niño son muy importantes y el deporte ayuda tanto a aprender como a reforzar numerosos aspectos. El niño convive cada tarde con un grupo de compañeros con los que, entre otras muchas cosas, desarrolla una serie de valores como son el respeto, la honradez, fraternidad, responsabilidad, etc.

¿Crees que la participación en deportes de equipo es una ‘asignatura’ más en el currículo educativo de los niños y niñas?

Debería serlo, al fin y al cabo el deporte en equipo es trabajo cooperativo, hay que conocer a los compañeros, saber entrenar con ellos y aportar aquello que el equipo necesita de mi para que juntos todo salga lo mejor posible.

Está generalizada una corriente de opinión que habla no muy bien de los jóvenes, se dice que están desmotivados, que atienden mucho a las nuevas tecnologías, que no son colaborativos ¿esto es verdad?

Es verdad que en la actualidad existen numerosas “distracciones” que provocan que el niño o la niña prefiera hacer otra cosa antes que ir a entrenar; pero nosotros los entrenadores tenemos que ser la solución. Debemos motivar, ilusionar e intentar conseguir que para nuestros jugadores, tras los estudios, se encuentre el deporte. Un buen entrenador de base tiene que conseguir formar o mantener un grupo de amigos.

¿Cómo ha ido esta temporada en tus equipos?

Con los dos equipos ha ido bastante bien, tal vez con los escuela 2005 un poco mejor que con los preinfantiles pero ambas muy positivas. Con los preinfantiles hemos pecado de ser irregulares y eso, participando en una liga que termina en marzo tiene sus consecuencias. Nos quedamos con las ganas de seguir demostrando todo lo que estamos evolucionando. Con la escuela 2005 hemos ido de menos a más, siendo un grupo de 13 niños que no fallan a un entreno a no ser que exista un motivo de causa mayor.

¿El resultado te ha satisfecho como entrenador?

Con ambos equipos estoy bastante satisfecho pero queda mucho por aprender y enseñar.

¿Y a los chicos?

Los chicos (preinfantiles) también están satisfechos pero, al igual que yo, se han quedado con esa espina de poder seguir demostrando la evolución. La próxima temporada será un buen año para esta generación.

¿Cuáles son los problemas más habituales con los que se encuentra un entrenador de la base?

Dándole el énfasis que para mi tiene la palabra “problema” creo que he tenido la suerte de nunca encontrarme con alguno como entrenador y sí con situaciones atípicas que se han resuelto sin ningún tipo de complejidad. Pero parece que referido a esto el tema de moda es “los padres”. Los padres son parte del club en el que juegan sus hijos y tenemos que hacerles sentir que así es. Todo conflicto que surja en la relación padres-entrenadores o padres-club debe ser resuelto mediante una conversación y no con un acto negativo fruto del cabreo de la situación.

¿Y las cosas positivas?

Las positivas son innumerables, no hay mayor satisfacción que poder ver la progresión personal y deportiva de tus jugadores.

A finales de verano se celebrará el Torneo Cadete 2014, el año pasado fue todo un éxito, ¿qué supone para los entrenadores de este Club participar en esta cita activamente?

El Torneo Cadete cada año para nosotros supone un reto, siendo incapaces de acomodarnos para poder mejorar cualquier detalle. Buscamos que el colegio sea durante cuatro días una fiesta que reúna a los mejores jugadores y a los aficionados al baloncesto de Tenerife sin dejar de prestar atención a los nuestros, que preparan la cita con ilusión desde principios de agosto.

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