‘Metodología básica a seguir con jugadoras de pre-minibasket’ por Fran Villar

3231.- Puntos a tener en cuenta

a) La diferencia entre jugadoras con esta edad (9 años) suele ser muy grande, y
nos encontramos con algunas que están más maduras y otras que su nivel coordinativo
está aúno por debajo de la media del grupo.- En este punto tenemos que tener en cuenta
que el momento coordinativo y madurativo de cada niña puede no tener nada que ver ni
con el de otra del grupo, ni con el suyo propio en un futuro.– A este respecto hay que
recordar que niñas que son, a esta edad, muy pequeñas en comparación del grupo,
pueden llegar a ser las más altas del equipo, o al revés; y lo mismo podríamos decir en
cuanto a la habilidad y destrezas demostradas en estas categorías.

b) Los equipos, en esta categoría, se suelen aglutinar alrededor de las más hábil
y decidida del grupo; es ella la que sube el balón, la que se las juega casi todas e incluso
la que defiende y roba más balones.- En realidad se trata de la niña que tiene una
capacidad de concentración, de intuición y anticipación en el desarrollo del juego que la
hace, no sólo destacar en lo deportivo, sino liderar al equipo en todas sus facetas; todas
querrán ser de su equipo cuando hagamos grupos en los entrenamientos, llegando
incluso a enfadarse si no le “toca” con ella.

c) Por otro lado si existe una característica común con respecto al momento de
las niñas en esta categoría, esta sería la del egocentrismo.- A estas edades la niña está
centrada en sí misma.- Lo único que le suele interesar es su propia acción y el
instrumento con el que la realiza, es decir el balón.- Peleas por que una ha cogido el
balón del otra, por que una estaba la primera en la fila y otra se ha “colado”… etc., las
viviremos en casi todos los entrenamiento diarios.

d) Las “niñas son niñas”, es decir, habrá días que les cueste más entrar en la
dinámica del entrenamiento, otros que entren muy bien, y otros que pensaremos que
mejor no haber entrenado, incluso nos plantearemos dejar de entrenar, pues estarán
insoportables, se pelearán por cualquier cosa, cualquier ejercicio o juego que
planteemos lo harán sin ningún entusiasmo y conseguirán sacarnos de nuestras casillas.-
Estos días desaniman a cualquiera, pero al siguiente entrenamiento las cosas cambian, y
el entrenamiento también, que tampoco será el mismo, pues el desastre anterior nos hará
reflexionar sobre los ejercicios planteados, o la forma de plantearlos, y las cosas fluirán
milagrosamente de un modo más armónico.

2.- Trabajo diario.

Intentamos en cada entrenamiento diario, y dentro de la distribución de trabajo
que nos hemos marcado, trabajar los siguientes aspectos: 1) manejo de balón, con y sin
bote (estático y movimiento), 2) cambios de mano, 3) pases, 4) tiro, 5) rebote, 6)
contraataque, y 7) defensa (con ventaja, desventaja, 1×1, 2×1, etc.)

3.- Principios metodológicos

a) Más de la mitad del trabajo lo desarrollamos por medio de circuitos, ruedas y
situaciones en las que cada jugadora evolucione con un balón. Hay que tener en cuenta
el egocentrismo de las jugadoras a esta edad, y tomarlo no como un handicap, sino como una posibilidad para trabajar una serie de fundamentos básicos en el basket
(manejo de balón, paradas, driblig, cambios de dirección, etc.)

b) Al plantear ejercicio de 1×1 daremos ventaja a la atacante ya que a estas
edades el control del balón, en la mayoría de casos, más que jugar a favor del atacante
juega en su contra.

c) Intercalamos en el trabajo anterior situaciones lúdicas y juegos diversos, como
juegos de pillar, con el objetivo de que las jugadoras vayan integrando, en la medida de
sus posibilidades, las siguientes premisas:
1. “El baloncesto es un juego de equipo”
2. La necesidad del “respeto a las normas de juego”

d) Aplicamos la máxima de: “se entrena como se juega”, teniendo en cuenta que
el baloncesto no es un juego ordenado, y por lo tanto, a la hora de plantear los ejercicios
pondremos obstáculos y buscaremos la sorpresa como si de una situación de juego se
tratara, procurando la máxima similitud entre la situación de entrenamiento y la
situación real de juego.

e) La intensidad del entrenamiento ha de ser muy alta.- Es preferible que
hagamos pausas de vez en cuando para beber agua, o sentar a las jugadoras para hacer
algún comentario técnico, que bajar el ritmo del entrenamiento.- Esto último suele traer
consigo aburrimiento y descentración en la tarea que deben realizar, por lo que es
crucial que dichas pausas sean lo más cortas posibles.

f) No debemos de confundir entrenamiento de niñas, con diversión.- El
entrenamiento no es un espacio para la diversión sino para el trabajo y el aprendizaje del
juego del baloncesto.- El que una niña se divierta entrenando puede suceder, incluso es
deseable que la niña disfrute en el entrenamiento, pero esto sólo será válido si hay una
dinámica de trabajo, de enseñanza y aprendizaje.- Una de las mayores fuentes de
disfrute y de motivación de una niña, y de la que nos tenemos que valer, es la de ver un
progreso en su aprendizaje.

g) Nosotros somos entrenadores y ellas son jugadoras, y esto implica dos
lugares: uno enseña y las otras aprenden.- La forma de ser de cada entrenador, se verá
reflejada, sin duda, en su forma de entrenar y así un entrenador podrá actuar de una
manera y otro de la contraria pero lo que es imprescindible es tener en todo momento
dominada la situación y que el equipo reconozca la autoridad del entrenador.- La
relación del entrenador con las jugadoras se basará en el “respeto mutuo”.

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